El presidente Ollanta Humala fue recibido ayer entre protestas y pifias en la norteña región de Lambayeque.
El Mandatario visitó los distritos de Tumán y Reque, con la finalidad de inaugurar obras; sin embargo, diferentes grupos de sindicalistas interrumpieron el momento de celebración y le reclamaron una pronta solución a sus problemas.
TENSIÓN. Humala llegó a la una de la tarde al distrito azucarero de Tumán, en donde lo esperaban trabajadores administrativos y asistenciales del Ministerio de Salud, quienes en señal de protesta se colocaron a un costado del estrado en donde el jefe de Estado ofrecería su discurso.
El vehículo del Mandatario fue rodeado por los trabajadores que se infiltraron entre las personas que fueron a escuchar su discurso. Ellos acatan un paro hace 14 días. Los manifestantes incluso lo pifiaron y rechazaron su presencia, logrando acercarse a él para entregarle sus petitorios, reteniendo por varios minutos el vehículo que era conducido por el Presidente, sin que sus miembros de seguridad pudieran despejar la zona para que se abra paso la comitiva. Con pancartas y al grito de "¡Lárgate!", la camioneta pudo finalmente alejarse del tumulto.
Asimismo, los trabajadores de las empresas agroindustriales Tumán y Pucalá expresaron su rechazo a los administradores designados por el Poder Judicial, reclamándole a Humala que cumpla su promesa de entregarles el control de las excooperativas.
OBRAS. En su discurso, el Presidente recalcó que para el Gobierno "lo más importante no es el crecimiento económico, sino la política social, es decir, qué hacemos con ese crecimiento económico".
Durante la inauguración de las obras de mejoramiento del sistema de agua y alcantarillado en el distrito de Reque, el jefe de Estado sostuvo que para cumplir con este propósito se crearon y se construyeron programas sociales con el Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social.
"Necesitamos sensibilidad, sentir que también somos seres humanos y nos preocupamos por aquellas familias desamparadas que siempre estuvieron esperando una oportunidad", apuntó.
Lamentó que el Estado se haya demorado más de cuatro décadas en poner agua y desagüe en beneficio de más de 10 mil familias de este distrito del norte del país, así como de otros pueblos del territorio nacional.
Manifestó que también es necesario seguir avanzando en grandes proyectos como Olmos, y trabajar de la mano con sus autoridades la seguridad ciudadana, a fin de que no haya pandillaje, asesinatos ni asaltos. "Hagamos un compromiso para sacar adelante a Lambayeque, que es una región potente", invocó, y además advirtió que el conflicto entre autoridades cuesta la pérdida de esperanzas y de oportunidades de la gente.
