I PUBLICADO: HACE 9 HORAS
Las primeras evidencias de la utilización de la tuna en el Perú se encontraron próximas a la cueva de Pachamachay (Junín), en dicho sitio se hallaron semillas de este fruto de una antigüedad de más de 11800 años. Posteriormente se encontraron restos de tuna y otros cactus, formando parte de ofrendas con las que se enterraban a los muertos, como anzuelos, alfileres o peines, hechos con las espinas de estas especies. También se han encontrado restos de tuna formando parte del material de construcción en algunas edificaciones pre-hispánicas.
La tuna fue cultivada y consumida por los antiguos habitantes del Perú, habiéndose comprobado que varias culturas peruanas prehispánicas (Paracas, Nazca, Huari, Tiahuanaco, Chimú e Inca) usaron la grana o cochinilla del carmín, insecto que crece en esta planta, para el teñido de sus textiles. Los Paracas y los Incas tuvieron conocimiento de la cochinilla y la usaron junto con el nogal y el musgo para teñir sus finos tejidos.
En un estudio realizado en 170 muestras de tejidos pertenecientes a distintos periodos culturales y zonas geográficas del Perú, se encontró escasa presencia de cochinilla, solamente 3 muestras de las 141 analizadas, en tejidos Paracas y Nazca (culturas desarrolladas entre los años 300 a.n.e. a 700 d.n.e.), en el mismo estudio se informa de la presencia de cochinilla en 47 muestras de 52 que pertenecían a las culturas Huari, Tiahuanaco, Chimú, Chancay e Inca (todas estas culturas se desarrollaron entre los años 500 a 1532 d.n.e.). Es claro que después de los Huari la preferencia por estos insectos se hizo evidente.
La tuna ha sido documentada especialmente en la iconografía Mochica (200-700 d.n.e.), presumiblemente sus frutos eran consumidos por los moches, así como por los animales (zorros y venados) que se distinguen en sus ceramios.
Los primeros reportes de los cronistas (aprox. 1650) hacen referencia a la tuna y describen sus características, lo que indicaría que cuando llegaron los españoles a esta parte del continente americano encontraron estas plantas bajo cultivo. Igualmente, hacen mención a la cochinilla, informando que este insecto se cultivó en el Perú desde épocas pre-hispánicas, señalan además que habrían pruebas de que la cochinilla se producía y se empleaba como colorante, no sólo en Perú sino también en Bolivia y Chile, reportando que los indios recogían «mucha grana y algodón».
Finalmente habría que resaltar que el papel de la tuna en nuestra dieta ha sido subvalorado. De hecho, es un producto que no ha tenido el protagonismo que debió, reduciéndose su consumo mayormente a los pobladores de la sierra, estigmatizado durante años como cultivo y alimento de pobres. Afortunadamente, en tiempos recientes esta tendencia está cambiando.
